La cruz de mayo – Ignacio Carrasco
Julio 9, 2020Convidando a la Pachamama – Jannet Patzi
Agosto 4, 2020Con este texto me gustaría inaugurar una sección de la bitácora: proyectos de escritura.
Para poder realizar nuestra labor co teorizadora debemos intentar ir más allá de las prácticas de escritura individuales a las cuales estamos acostumbrados en el proceso de “producción” de conocimiento en ciencias sociales.
Me gustaría hacer una breve fanfarria de las razones detrás de esta decisión, para luego pasar a una exposición de las ideas centrales del texto que se está tejiendo, para poder aprovechar todas las herramientas de diálogo e interconexión de esta plataforma, antes de retornar a los solitarios caminos del escribir.
¿Por qué compartir las escrituras incompletas?
Escribir supone exponerse. En general, el ambiente académico nos invita a compartir textos que ya están terminados – o al menos, publicados – y que por tanto han clausurado el proceso de aprendizaje que les debería acompañar.
Cuando esto se discute, en el formato de working paper en congresos u otras instancias académicas entre pares, hay una expectativa implícita de que la comunidad de los iguales legitime ese texto como uno producido desde y por académiques que comparten un horizonte teórico y disciplinar.
Aquí, un intento siempre insuficiente de revertir eso: las ideas no están expresadas como cláusulas de verdad sino como invitaciones a seguir pensando y anudando experiencias de vida. Espero que alguna vez nos adecuemos a nuevas formas de entender las partes que componen la reflexión antropológica y como esta se relaciona con la escritura. vamos, que tampoco es una iniciativa tan novedosa, como se puede observar al revisar otras experiencias institucionales de escritura grupal que aborda desde la planificación del texto hasta su redacción y envío.
Además, vale la pena mencionar, la promoción de estrategias que apunten a democratizar las voces que componen la autoría de un texto antropológico son una acción necesaria en la re evaluación de los valores de intimidad y generosidad en la producción de preguntas antropológicas (o como bien señalan aquí en Cultural anthropology, un aporte a las prácticas feministas de escritura).
Hacer antropología es un involucramiento recíproco en donde aprendemos y hacemos juntos con / en el mundo

The dialogue between Hernández and Gay y Blasco provides a courageous account of the entanglements and rewards of anthropological research. Drawing on letters, conversations, and fieldnotes gathered over twenty-five years, each of the authors talks about herself, the other, and the impact of anthropology on their two lives. They examine their intertwined trajectories as Spanish women and reflect on the challenges of devising their own reciprocal genre. Blending ethnography, life story and memoir, they undermine the dichotomy between author and subject around which scholarship still revolves.
Gay & Hernández, 2019. Sinopsis disponible en Blackwell Books.
El libro arriba mencionado es un testimonio teórico y metodólogico sobre como se entrecruzan el hacer y el escribir antropología. Nos recuerda que es un proceso que va y viene, que desdibuja las nociones de autor y “sujeto/objeto” de estudio, pues todos nos vemos afectados en nuestras vidas luego de compartir una experiencia antropológica con otros. No es solamente el antropólogo quién escribe (dejemos de lado, por el momento, la distinción etnografía-antropología, para enfocarnos en el fondo de la pregunta por el escribir y el compartir), sino también quien es escrito. En el democratizar la pluma hay mucho de dejarse exponer y de deslegimitar el poder detrás de la institución de la academia que sostiene los mecanismos de producción de conocimiento (sobre esto último, vale la pena revisar el trabajo de Garrido).
“El mundo necesita una nueva antropología”
Con este titular se inaugura un podcast sobre antropología prospectiva: lo que viene ahora, para todos nosotros. ¿Donde se escribe la antropología “de verdad”? ¿Es posible “contar de antropología”? Los flancos por donde se ataca a la legitimidad de la escritura indexada en inglés se multiplican. No es solo que las barreras físicas y temporales en ocasiones conviertan a la escritura de papers en un ejercicio insuficiente, sino que el campo de interés de las preguntas antropológicas se abre con generosidad: innovar, digitalizar, acompañar, aprender, es parte de nuestra agenda antropológica. ¿Solo con papers se puede?
“Para pensar y actuar mundos nuevos, debemos primero reconocer cuanto podemos ampliar nuestra imaginación”
En un conjunto de conferencias dictadas en Australia durante 2014, se discutió sobre como podemos hacer arte – y antropología, por supuesto – de manera especulativa. ¿Como reunimos presente y futuro? ¿De qué manera nos une el presente y la capacidad de atender a nuestros lugares para movernos en una experiencia que se orienta hacia el futuro compartido.

Otro elemento que es clave en nuestra reflexión es el ciclo de textos de Culanth sobre antropologías especulativas. Así, tomando la invitación de las colegas australianas en este espacio virtual nos preguntamos sobre como es posible anudar la escritura, la pregunta por el mundo en que vivimos y en el que viviremos, con los intereses de la antropología como disciplina (desbordándose o no de su especificidad, según sea la preferencia teórica del lector).
La tensión entre antropología, ficción, escritura y posibilidad es necesaria. Así como en nuestro proyecto nos preguntamos sobre como se hace familia entre los aymara, también aprendemos sobre qué mundo nos tocará compartir, y nos permitimos también dejar de ser solo humanos que “piensan” y tienen “intenciones” y nos dejamos caer en una trama de vida y de muerte mucho más amplia que nosotros. Como dirá cualquier manual de introducción a la antropología: es un ejercicio de descentrarse.
Todo esto es el prolegómeno al texto que busco escribir. ¿Como hacemos antropología de la vida? Mi primera aproximación fue la metodología. Busqué la manera de reconocer cuales eran los procedimientos que las y los antropólogos que estaban en la empresa de una antropología de la vida seguían para terminar escribiendo sus textos. El problema fue justamente ese, que pensé en la escritura como el proceso de cierre.
La antropología de la vida transcurre. La escritura es parte del proceso y no lo cierra ni lo inaugura. La virtualidad permite observar esto: el podcast dialoga con la lectura que incentivó, y esta con el comentario que permitió precisar. Rápidamente tuve que abandonar el interés por el “como hacer” hacia el “haciendo”.
Vuelvo al texto de Gay y Hernández: escribiéndose en la medida en que las preguntas surgen, y mostrando las fragilidades a las que debemos someternos a la hora de hacer antropología. Lo que está en juego no es solamente la descripción de una forma de “entender” el mundo, sino que por sobre todo un mutuo aprender y cultivar nuestra humanidad (y por cierto, las cosas que van más allá de ella).
Así que por ahora dejo esto como una introducción a un texto que terminó siendo muy distinto a lo que lo incentivó: escribamos sobre como hacer antropología, haciéndola. Retomando la invitación de Ingold en la versión en español de La vida de las líneas: abandonar el castillo y darse cuenta de que el emperador está desnudo es el primer paso para escribir, y de la mano, aprender.

Seguimos conversando, ahora con esta invitación a escribir sobre escribir, y pronto a una sobre cómo lo haremos.
