Caminando con Teófilo Laime por Sullqa Titi
Junio 28, 2020La cruz de mayo – Ignacio Carrasco
Julio 9, 2020A la hora de generar conocimiento, parece relevante la existencia de una fase relacionada con la participación y reflexión, lo cual surge de procesos personales motivados por la experiencia. Entendiendo que cada ser añade una pincelada de su propia percepción, se puede dar cuenta que de un tema específico pueden nacer diversas corrientes que confluyen hacia un objetivo en particular, en este caso la cosmopraxis aymara, punto en común que nos motiva desde distintas líneas a aportar y nutrir un diálogo constante. Es relevante destacar que idealmente la creación de conocimiento y posterior difusión, debiesen participar en procesos de discusión y reflexión que permitan enriquecer la temática trabajada y que logren resolver los objetivos propuestos, pero a su vez desarrolle e incorpore datos que aporten un valor agregado a los propósitos iniciales.
Resulta interesante pensar las formas en que una instancia virtual como un blog/bitácora, presente las condiciones para fomentar un diálogo que no solo carga con las dificultades del contexto actual, sino también con la distancia material de las mentes que confluyen en este proyecto, ¿puede entonces la conectividad propiciar un contexto virtual en donde las ideas y reflexiones puedan relacionarse y atenderse? Esta inquietud nace de la respuesta a las barreras geográficas que nos sitúan a miles de kilómetros con parte del equipo, pero que de momento se expande a todos quienes debemos mantenernos como un punto fijo en el mapa a pesar de convivir en la misma ciudad. Entonces, parece que la distancia en sus múltiples dimensiones nos otorga herramientas para acercar los relatos y vivencias, entre nosotres y también con las y los colaboradores.
De esta forma retorno a lo inicial, indicando que al parecer la participación nos concede un espacio simbólico para compartir e intercambiar ideas, y no solo eso, también propicia la cercanía, la reciprocidad y la atencionalidad. Me refiero a que esta instancia/bitácora, tal como se le denomina, invita a dar pasos hacia una Antropología colaborativa y reflexiva, en donde cada persona pueda atender y estar al tanto de los procesos de los y las compañeras, incorporando complementos a las ideas expuestas y alimentando el dialogo enfocado en un objetivo/plan común, el mundo aymara. Así, se van mezclando percepciones y experiencias, a través del estar presentes en los relatos, conociendo y aprendiendo constantemente sobre las y los otros.
Si observamos la conexión entre esta bitácora virtual y nuestros cuadernos de campo, anotaciones e inquietudes, las emociones espontáneas y sensaciones, se puede dar cuenta del nexo entre instancias tan distantes, pero que pueden condensar y contener la riqueza y potencial de nuestro conocimiento, lo cual nos muestra una seguidilla de pasos que hemos recorrido para conectar y comprender los intereses de cada persona, junto con las propias ideas, reflexiones y análisis. Es así como la virtualidad nos brinda la posibilidad de confluir en un contexto de conversación, exposición y educación, sin caer en la idealización de la conectividad, ya que el estar ahí, el convivir y compartir difícilmente puede ser reemplazado.
Es así como el proceso comunicativo, de cierta manera permite generar un ambiente basado en la riqueza de las diferentes ideas, las cuales pueden tener un alto potencial en las instancias grupales en que se trabaja un objetivo común. Por lo tanto, esta bitácora invita a acercarnos, leernos e interpretarnos, el estar atentos unos con otros y generar conocimiento desde la experiencia, educándonos constantemente desde las diversas líneas que se relacionan en este equipo/proyecto, invitando a inmiscuirnos en las redes y correspondencias existentes en esta Antropología de la vida (participativa/(re-educativa).


2 Comments
Hola Carla!
Muchas gracias por tu reflexión!
Me parece muy interesante el desafío y la invitación que nos presentas de comunicarnos y avanzar juntos en el aprendizaje y el acompañar.
Creo que poco a poco todes vamos entendiendo que se trata menos de aspectos simbólicos e ideacionales y más de una antropología de las prácticas recíprocas y de una participación atenta y que se deja llevar por las “corrientes” de las vidas que acompañamos.
Como bien dices: re-educándonos!
En esto estamos pues, Carla! Yo a regañadientes totales, pero también descubriendo y re-descubriendo (el “guided re-discovery” del que habla ingold por ahí) cosas que ya habíamos tocado algun@s de nosotros -incluso cosas que yo mismo había hecho y simplemente dejado de lado, por la rapidez misma de la vida, y esto nos lleva a otro aspecto o dimensión yo creo que se podría agregar a tu planteamiento (distiancias, cercanías-relaciones, e-ducación virtual pero mutua) y es el Tiempo, este proceso de participar medio forzoso en el que nos encontramos inmersos/atrapados pero al mismo tiempo in-vitados, crea un ‘tiempo otro’, invita para ‘tomarnos el tiempo’ y leer y escucharnos, no solamente a o entre nosotros, por cierto, sino que nos invita también a escuchar el agua que corre por el canal en Belén y a seguir el dedo caminante de Teofilo. Virtualidad (lo admito, me asusté un poco al ver aparecer la noción de ‘espacio simbólico’, pero luego entendí) que fusiona tiempo y espacio. Einstein en nuestro proyecto. Energía, materia, ha! gracias, nuevamente por lo constructivo de tu post!